Las Cañadas
Se me hace muy difícil describir de manera simple a Las Cañadas. Es que alrededor de ese maravilloso lugar en constante cambio y crecimiento sucedieron y suceden muchas cosas. Intentaré dar un panorama lo más completo y descriptivo posible del proyecto y mi experiencia en él.
Historia
Las Cañadas surge a partir de un terreno de 306 hectáreas que Ricardo recibió de su padre al graduarse de ingeniero agrónomo hace cerca de 15 años. Ubicado a unos 3km de Huatusco, una pequeña ciudad en el centro de Veracruz, forma parte del llamado “bosque de niebla”, un ecosistema muy particular por albergar especies de climas templados y tropicales, que corre el riesgo de desaparecer a escala mundial muy pronto.
Inicialmente fue un rancho ganadero que en pocos años se ocupó de desforestar y erosionar parte del delicado ecosistema. Con los años, según cuenta Ricardo, comenzaron a darse cuenta que algo no estaba bien en la forma en que estaban haciendo las cosas, aunque concordaba con lo aprendido en la universidad. Tras comenzar a aprender algo de agroecología decidieron vender el ganado, restaurar el bosque dañado y desarrollar el ecoturismo en el lugar. Para este fin construyeron varias cabañas e instalaciones y diseñaron senderos que recorren el hermoso bosque de niebla. También empezaron a producir leche y quesos de manera orgánica que eran vendidos en el Distrito Federal.
Durante este proceso, la conciencia en relación a la necesidad de ser sustentables fue creciendo día a día y la idea de producir orgánico para el DF mientras que los trabajadores del rancho debían comprar productos industrializados en la tienda, comenzó a sonar cada vez más irracional.
Así es que decidieron dejar de producir “para afuera” y surgió la idea de crear una ecoaldea. Varias personas (mayoritariamente procedentes de la ciudad) se instalaron a vivir en el lugar y en terrenos aledaños a Las Cañadas con el deseo de formar un proyecto comunitario que no resultó muy feliz.
Finalmente Ricardo propuso la formación de una cooperativa que incluía también a los trabajadores del rancho que viven en los poblados vecinos y que es la modalidad actual de funcionamiento de Las Cañadas.
La cooperativa
Desde hace 4 años Las Cañadas funciona como una cooperativa formada por alrededor de 25 socios de los cuales algunos viven en el mismo rancho y la mayor parte en Tepetzingo y otros poblados próximos.
Los ingresos de la cooperativa dependen casi exclusivamente de los cursos que brinda Las Cañadas acerca de temas relacionados con la agroecología, la permacultura, el método de cultivo biointensivo y las ecotecnologías. De esta forma, el trabajo de sus miembros esta dirigido básicamente a dos metas: la primera tiene que ver con lo relacionado a llevar a cabo los cursos e incluye la producción ecológica y preparación de los alimentos para los participantes, el alojamiento, la producción de leña para agua caliente y cocina, la logística general y claro, la enseñanza misma. La segunda es la producción de alimentos, madera y demás beneficios para los mismos socios de la cooperativa.
De esta forma, cada socio de la cooperativa, además del salario por el trabajo que realiza, (cabe mencionar que el mayor salario debe ser menor al triple del más bajo) recibe una serie de beneficios extras: Cada semana recibe 5 litros de leche y 1kg de queso producidos en forma ecológica en el módulo de 16 vacas en ordeña. Maíz y frijol de la milpa agroecológica de la cooperativa. Además, cada socio tiene derecho a utilizar una parcela dentro del terreno de Las Cañadas para producir sus propias hortalizas y madera para leña. Un homeópata visita el rancho todos los meses para dar consultas a los que lo requieren y hay un fondo de reservas para gastos médicos y urgencias. Cada año, los socios reciben una nueva ecotecnia para su casa que puede ser un baño seco, una estufa ahorradora de leña, un sistema de captación de aguas pluviales o un silo para almacenar granos. También tienen derecho a solicitar madera para construir pagando solo el aserradero.
Es interesante esta forma de organización con vistas al descenso energético, factor muy asimilado y tenido en cuenta a la hora de la toma de cualquier decisión. La idea es tratar de ser cada vez más autosuficientes en las necesidades básicas de alimento, techo y salud. De esta forma, dice Ricardo, cuando no tengan más gente en los cursos simplemente será producir lo necesario para los socios de la cooperativa dejando el sistema de dinero de lado, pero ya con el conocimiento y la experiencia de cómo hacer las cosas en forma sustentable.
Organización
La producción de alimentos de Las Cañadas está organizada en 5 módulos agroecológicos: El huerto biointensivo produce las hortalizas para la cocina de los cursos. La milpa surte de maíz y frijol a la cocina y a los socios de la cooperativa. Las gallinas ponedoras abastecen de huevos y en ciertas ocasiones de carne a la cocina. El bosque comestible que incluye gansos produce frutas, nueces y muchas otras especies comestibles para la cocina. Las vacas de ordeña proporcionan leche a la cocina, que produce también crema, mantequilla y queso para la comida de los cursos. También reciben leche y queso los socios de la cooperativa y un excedente se comercializa localmente. Cada uno de estos módulos funciona de manera independiente y va investigando y desarrollando mejoras en su área. Al mismo tiempo, los diferentes módulos se interrelacionan constantemente. Además, se esta trabajando en la producción de hongos shitake y miel de abejas nativas sin aguijón.
Mis vivencias
Pasé dos meses increíbles en Las Cañadas donde pude trabajar en diferentes áreas y compartir la vida diaria con diferentes personas.
Karla, bióloga residente en Las Cañadas hace 9 años, me recibió en su terreno de una hectárea diseñado permaculturalmente donde está construyendo su nueva casa. Dentro del mismo terreno, hay una casita de madera donde vivía Karla anteriormente y que fue mi acogedor alojamiento durante ese período. Cada mañana desde la casita, si la niebla lo permitía, podía ver salir el sol e iluminar el imponente pico de Orizaba siempre nevado. El huerto delante de la casita se iluminaba de un suave naranja que aliviaba el frío de la noche y daba lugar al comienzo de un nuevo día.
Mi trabajo en Las Cañadas estaba destinado a colaborar con Karla, quien trabaja parte del día para la cooperativa coordinando el huerto de la cocina y la otra parte en la producción de semillas, emprendimiento propio asociado a Las Cañadas. Además, realiza los trabajos en su propio terreno con el huerto, las gallinas y gansos, la construcción de su nueva casa y los quehaceres diarios.
Volviendo a mi trabajo, estuve bastante dedicado a la producción de semillas para la venta. Por un lado trabajando en la siembra, trasplante, deshierbe, abonado, cosecha y mantenimiento en el huerto biointensivo de semillas y por otro en el banco de semillas limpiando, empaquetando y preparando pedidos para la venta. Además, tuve la oportunidad de participar en diversas tareas en el terreno de Karla como la construcción de paredes de troncos y de pajareque, la siembra en almácigos y trasplante al huerto, el cuidado de las gallinas y los gansos y el mantenimiento del sistema de riego por goteo entre muchas otras cosas.
La convivencia con Karla fue super buena onda. Ella siempre estuvo abierta a compartir sus conocimientos, confió plenamente en lo que hacía y se abrió a entablar una verdadera amistad. Cocinar en el fuego y comer cosas ricas mientras filosofábamos fue un gran placer que compartimos cada día de mi estancia en Las Cañadas. Como olvidar a Ejote y Petunia, los dos perros salchicha, hermanos antagónicos, que junto con el gato Rayas completan el staff de la casa de Karla.
Pero no sólo con Karla compartí mis días en el bosque de niebla. Una relación muy linda se formó con Ricardo y Tania y su hija Haya quienes siempre me abrieron las puertas y me hicieron sentir como en casa. Con ellos compartí una experiencia inolvidable: la ceremonia Huichola de la cosecha del maíz, donde agradecimos a Tonantzin Tlalli (la madre tierra) por todo lo que nos da con cantos, tambores y diversos ritos alrededor del abuelo fuego.
Ricardo siempre estuvo dispuesto a enseñarme y a contestar todas mis preguntas acerca del proyecto, los cultivos y costumbres locales. Pude tomar partes de varios cursos y aprender muchísimo de él, sobre todo de la clara visión que tiene de una verdadera sustentabilidad, del descenso energético y la huella ecológica. Es hermoso poder aprender de personas que enseñan exactamente lo mismo que ellos practican en su vida diaria y que reconocen sus errores anteriores tomándolos como parte de un aprendizaje que nunca termina. También compartí con él el placer de tocar tambores, actividad frecuente alrededor de una fogata o en cualquier ratito libre en el comedor.
Quiero mencionar a Juan Carlos y Martin, hermosa pareja que desde hace algo más de un año vive en Las Cañadas y con quienes he compartido hermosos momentos.
Curso de bosque comestible
En mi estancia en Las Cañadas, participé del curso de bosque comestible que dio Eric Toensmeier, experto en el tema y una persona super accesible y buena onda. En el curso de 5 días pude entender los conceptos básicos de este sistema de cultivo de bajo mantenimiento y baja dependencia de energía, así como conocer una buena cantidad de especies comestibles perennes aplicables a modelos como este. Creo que es una forma de producir alimentos muy interesante para desarrollar en el futuro de descenso energético. Además, fue muy interesante el compartir con todo el grupo una visita al bosque de niebla, otra a un productor de café, plátano y macadamia de la zona y otras actividades prácticas del curso.
La Milpa
Fue hermosa la experiencia de participar en la cosecha de frijol y maíz. Durante algunos días, todos los socios de la cooperativa se dedican a colaborar en la cosecha de la milpa que será luego repartida en partes iguales entre todos los miembros. Realizar la cosecha en equipo se hizo mucho más ligero entre pláticas y cantos y a la vez nos hizo valorar el duro trabajo que realizan a diario los encargados de la milpa. El último día de cosecha del maíz se realizó una fiesta de celebración con barbacoa, cerveza, aguardiente de nanche, baile y tambores. En ella se proyectó un video del ciclo de la milpa, el cual disfruté mucho editando los días anteriores. Fue muy lindo haber podido ser parte de ese grupo por un rato y compartir el trabajo y los festejos. También tuve la suerte de participar de los festejos de día de muertos, ayudando en la preparación del mole e intercambiando tazas con dulces frente al tradicional altar.
Los vecinos
Como mencioné anteriormente, en determinado momento varias personas se sumaron a la idea de ecoaldea, formando en los alrededores de Las Cañadas, un pequeño barrio de gente muy linda que no pertenece a la cooperativa. Con varios de ellos pude relacionarme de forma muy amistosa compartiendo cumpleaños, reuniones, clases de yoga, charlas y un hermoso temascal. Todos ellos fueron para mí una parte importante de mi estancia en Las Cañadas.
El bosque de niebla
Caminar por el hermoso bosque fue una experiencia deliciosa. Nunca antes había estado en un bosque de tal madurez con helechos gigantes, árboles centenarios, infinidad de plantas trepadoras, musgos y miles de especies de plantas e insectos conviviendo en la más hermosa armonía. Por momentos el lugar es invadido por la espesa niebla convirtiendo el bosque en una atmósfera de fantasía. Un lugar único para recorrer, meditar y aprender de la naturaleza en su mayor expresión.
El lugar perfecto
Las Cañadas es un proyecto hermoso en muchos aspectos. Para empezar está situado en un lugar mágico, un ecosistema diverso y complejo como pocos en el mundo. Su clima húmedo es excelente para el cultivo y permite trabajar con especies tropicales como de climas templados. El proyecto de cooperativa me parece una manera excelente de trabajo comunitario que a la vez que mantiene cierta independencia en sus miembros. El entendimiento y asimilación del descenso energético como una realidad venidera y para nada negativa, lleva a trabajar fuertemente en la autosuficiencia alimentaria y la cobertura de las necesidades básicas como cooperativa. A la vez Las Cañadas propone una excelente oferta educativa que está fuertemente apoyada en muchos años de experiencia práctica. La gente que forma parte del proyecto es super buena onda y está siempre dispuesta a compartir su experiencia y conocimiento. Hay un fuerte trabajo orientado a la investigación y prueba de nuevos cultivos y técnicas alternativas. El lugar cuenta con un banco de semillas activo y un vivero de árboles y plantas productivas que surte al proyecto y también a otros interesados. Los vecinos de Las Cañadas son personas concientes de la ecología y con una visión holística que permite una buena convivencia y un crecimiento interdependiente. También hay proyectos conjuntos entre algunos vecinos y Las Cañadas de concientización y ayuda a los poblados que integran la microcuenca.
En conclusión, creo que Las Cañadas es un proyecto super completo e interesantísimo en donde me he sentido siempre como en casa, he aprendido muchísimo y compartido experiencias inolvidables con hermosas personas. Me siento infinitamente agradecido con este maravilloso lugar y toda su gente.
Tierramor
Tierramor es una pequeña granja familiar, que está ubicada justo sobre el margen del pueblo de Erongarícuaro, en la zona del lago de Pátzcuaro, Michoacán.
Vale aclarar que el pueblo y los alrededores es, desde hace años, una zona que se ha repoblado de gente “alternativa” de otras partes de México y del exterior. Hay varios proyectos ecológicos, medicina natural y antroposófica, ecoturismo, agricultura biodinámica, un centro de tecnologías apropiadas y muchos artesanos. Todo esto convive con la cultura tradicional de la zona, campesinos, artesanos y fiestas locales, creando un lugar muy interesante.
Su gente
Granja Tierramor funciona a la vez como vivienda y lugar de producción de alimentos de la familia, centro demostrativo y de cursos de permacultura y temas relacionados y consultorio de salud.
Holger, permacultor alemán con una larga experiencia, se dedica a desarrollar y trabajar en el sistema que incluye hortalizas, plantas medicinales y aromáticas, árboles frutales y forestales, gallinas y patos. También es quien facilita la mayor parte de los cursos de permacultura y brinda asesoría a algunos proyectos externos.
Marina, psicóloga, astróloga y terapeuta floral de Argentina da consultas del tema a gente del pueblo y los alrededores. Además co-facilita los cursos y talleres y prepara tinturas y tés de plantas medicinales y aromáticas producidas en la granja.
Los habitantes de la granja se completan con Merlín e Ilán, los dos hermosos hijos de la pareja y una mención especial para Ceci, una colaboradora de la familia de larga data, que vive en el vecino pueblo de Arocutin.
Diseño
El diseño del lugar está pensado exhaustivamente para aprovechar al máximo los recursos, en especial el agua, que tanto escasea entre noviembre y junio. Se capta el agua de lluvia de los techos y se almacena en cisternas de ferrocemento ubicadas en la parte más alta del terreno para aprovechar la gravedad en su uso. A su vez, las aguas grises y negras son tratadas y aprovechadas para riego de la parte más baja del terreno. Además, varias zanjas de infiltración a nivel funcionan como captadoras de agua evitando la erosión del suelo y aprovechando el agua en la tierra.
La hermosa casa principal está construida con adobes de la tierra del lugar que es bastante arcillosa, al igual que la acogedora casita donde me alojaba.
Hay un baño seco construido con la técnica de paja-arcilla y bambú, desde donde se puede apreciar una hermosa vista de la granja mientras hacemos nuestro aporte que luego de unos meses formará parte de una composta caliente. El agua caliente es suplida por un boiler solar y la electricidad por una pequeña planta fotovoltáica que almacena la carga en baterías.
El gallinero no ocupa un lugar fijo en la granja sino que va rotando. Una temporada las gallinas se encargan de remover y abonar un sector y luego se trasladan a otra parte, dejando su espacio para la hortaliza que se beneficiará de esa excelente tierra.
Los patos andan sueltos durante el día y tienen un corral con un estanque de agua donde descansan por la noche. Estos simpáticos animales cumplen una función muy importante controlando caracoles y sobre todo al chapulín (saltamontes), insecto que desde hace unos años es plaga en la zona y tema de conversación recurrente. El chapulín acaba con casi todo lo que sea verde, así que era tarea frecuente colectarlos para alimentar a las gallinas. También, realizamos túneles de malla sombra para cultivar a resguardo de este animalito. (ver más información sobre chapulines en Tierramor).
Mi experiencia
Estuve dos meses viviendo, trabajando y compartiendo el día a día en Tierramor. Ha sido una increible experiencia en todos los aspectos. En primer lugar, pude ver e interactuar con un sistema diseñado bajo conceptos de permacultura y que a la vez se va rediseñando constantemente. Holger siempre se prestó a mostrar y explicar los porqués de cada tarea y detallar la función que cumplía dentro del sistema. Pude entender de esta manera un montón de conceptos que solo vivían en forma teórica dentro de mi cabeza. En segundo lugar, pude convivir con esta hermosa familia que siempre me abrió las puertas a compartir su vida, sus proyectos, sus pasiones y hasta su problemas, haciendome sentir siempre como en mi propia casa. Horas y horas de pláticas sobre descenso energético, vegetarianismo, astrología, miedos, ecología de sistemas, destino, proyectos, chamanismo, relaciones interpersonales, salud e historias de vida crearon un hermoso espacio de crecimiento y amor.
También compartí unas tres semanas de mi estadía con Raúl, otro voluntario a quién había conocido semanas antes en Bosque Village. Con él compartimos la casita, el trabajo, la música y largas horas de pláticas reflexivas sobre nuestros proyectos, ecoaldeas, el papel de EEUU en el mundo, permacultura y comunidades. Es hermoso cruzarse en el camino con personas que están en la misma búsqueda y trabajando para sueños similares y poder transitar por un rato juntos.
En mi estancia en Tierramor, tuve la oportunidad de participar de un curso de “Fundamentos de la Permacultura”, un poco como alumno, otro poco como ayuda en la cocina y otras tareas y hasta con un espacio para compartir algo de mis experiencias urbanas. Fue un placer para mí poder estar desde ese lugar de anfitrión y a la vez participar de presentaciones muy enriquecedoras, danzas circulares, visitas a otros proyectos y alegres momentos de compartir con otros asistentes al curso.
Conocer y trabajar unos días en la Milpa con Don Agapito, un campesino de Arocutin fue increible. El hombre de más de 80 años trabaja a diario en su campo y fue el único de los presentes que pudo llevar bien el arado con caballo. Además, la hospitalidad con que nos recibía en su casa y sus historias de vida hacían sonreir a pesar del duro trabajo.
Otra experiencia única que tuve fue la oportunidad de quedarme a cargo de la granja por diez días, cuando Marina y Holger viajaron a dar un curso a Las Cañadas. En esos días pude vivenciar más de cerca ese contacto con la tierra, con el sistema, con los animales. Pude vibrar el lugar en todos sus aspectos, sentir sus necesidades, encontrar mis espacios, vivir su ritmo natural. También pude interactuar con otra gente del pueblo: aprendí algo del trabajo de forjar acero con Javier, haciendo mi propio cuchillo. Colaboré con Vicente de Las Canoas Altas deshierbando un campo de trigo y visitando las colmenas de abejas. Y pude interactuar un poco en la vida cotidiana del pueblo, su mercado, sus productos artesanales, sus fiestas.
Congruencia
La palabra que define al proyecto de Tierramor es, sin duda alguna, Congruencia. Realmente se puede ver en su gente una forma de vida en donde cada pequeña acción es consecuente a una filosofía y manera de entender el mundo. La conciencia plena acerca del descenso energético es un factor importante a la hora de tomar cualquier decisión, y no como una carga pesada sino como una realidad venidera entendida y aceptada positivamente. Cada una de las éticas y los principios de la permacultura son vividas día a día tanto en la interacción con el sistema integrado de animales y plantas como en las relaciones humanas. El trabajo en el desarrollo emocional y espiritual es algo cotidiano.
¿No se trata de eso la vida? ¿De hacer lo que uno cree y siente profundamente?
VIVE COMO PIENSAS O TERMINARAS PENSANDO COMO VIVES
Gracias
No puedo dejar de mencionar el sentimiento de gratitud que me invade al pensar en Tierramor, al recordar alguna charla con el mate de por medio, al visualizar la hermosa vista al lago de Pátzcuaro con la brisa en la cara y sobre todo al reafirmar que el camino que elijo es el correcto y más hermoso es al compartirlo.